Este cerro, ubicado en la capital peruana y que está parcialmente
ocupado por precarias viviendas, fue testigo de excepción de un importante
episodio de la historia universal: la
caída del Imperio inca.
Resulta que a mediados del año 1536, apenas un año y medio después de la fundación española de Lima por Francisco Pizarro, el ejército inca del emperador Manco Inca, también conocido como Manco Cápac II, recibió la orden de asediar y asaltar Lima.
Manco Cápac, que originalmente había sido aliado de Pizarro y designado Inca por este, empezó a concebir un movimiento insurreccional contra su autoridad con el objetivo de expulsar al invasor.
La rebelión de Manco Inca venía tomando fuerza a tal punto que había
lanzado exitosas campañas contra los españoles en la sierra, especialmente en
el valle de los Huancas, y había sitiado el Cuzco, donde se encontraban
Hernando, Gonzalo y Juan, hermanos
de Francisco Pizarro.
Fue por esos días cuando Manco Inca encargó a Quiso Yupanqui, su general más sobresaliente, y a otros dos generales más, llamados Illa Thupa y Puyo Vilca, atacar a los españoles en Lima.
El ataque tenía por objetivo matar a los invasores y expulsar al océano a los sobrevivientes y, con esto, evitar que Pizarro enviara refuerzos a sus hermanos asediados en el Cuzco. Es decir, la rebelión de Manco Inca tenía planteada como objetivo histórico la derrota del invasor y la reconquista del Tahuantinsuyo.
Según
algunos cronistas, los incas marcharon sobre Lima divididos, por lo menos, en
tres columnas. De la que se tiene más detalle es de la comandada directamente por Quiso Yupanqui,
quien, por cierto,
producto de sus victorias contra los españoles en los Andes, había recibido el
honor, por parte del Inca, de ser trasladado en una litera, beneficio reservado
a los soberanos.
Quiso y sus tropas tomaron rumbo a Lima por los Andes centrales hasta llegar al pueblo de Lati (hoy Ate) y desde allí se dirigió a las faldas del cerro San Cristóbal, a donde llegó alrededor del 19 de agosto de 1536. ¡Había comenzado el asedio de Lima!
Según investigaciones del historiador peruano Waldemar Espinoza Soriano, existe la posibilidad de que el poblado indígena a las faldas del cerro fuese llamado Pacán.
El cerro San Cristóbal se ubica en la margen derecha del río Rímac, muy cercano a la casa construida por Pizarro.
El cerro San Cristóbal se ubica en la margen derecha del río Rímac, muy cercano a la casa construida por Pizarro.
Desde sus faldas y alturas, los incas observaban el despliegue de sus tropas
por las cercanías de la
ciudad, dejando como única vía de escape a los españoles el océano Pacífico.
Luego de las victorias del ejército de Manco Inca en la sierra, que habían causado cientos de bajas a las huestes invasoras entre españoles y nativos aliados, el asedio a Lima era esperado por los españoles desde hacía muchos días.
Este tiempo sirvió para que Pizarro organizara la resistencia y recibiera ayuda, en soldados y pertrechos, desde otras etnias, especialmente desde los Huaylas, cuya curaca, llamada Contorhuacho, era la suegra de Pizarro, ya que este había tomado por pareja a su hija Quispe Sisa, bautizada como Inés Huaylas Yupanqui.
Inés, además, también era hija de Huayna Cápac y, por tanto, hermana de Atahualpa y Huáscar y sobrina de Quiso Yupanqui.
Los huancas también enviaron fuertes refuerzos a los españoles, además de todos los hombres, mujeres y pertrechos que regularmente tenían al servicio de estos.
El 24 de agosto, luego de seis días de asedio, los incas se lanzaron al asalto.
Quiso y sus hombres partieron desde el cerro San Cristóbal, cruzaron el Rímac y empezaron los enfrentamientos en las propias calles de la recién fundada ciudad española.
Según relatos de testigos presenciales, posteriormente confirmados por la arqueología y la ciencia forense, los incas se movieron desde varios puntos, por lo que no se puede hablar de una batalla como tal, sino de muchas escaramuzas aisladas.
La victoria fue para los españoles y sus aliados indígenas.
No está muy clara la muerte de Quiso Yupanqui en los hechos, pues muchas crónicas refieren que fue muerto in situ por una lanza española, mientras otras cuentan que se replegó herido en una pierna por un tiro de arcabuz y moriría semanas después en la sierra.
Las crónicas más antiguas atribuyen a Pedro Martín de Sicilia la autoría de la muerte de Quiso Yupanqui; sin embargo, Guamán Poma de Ayala se la otorga a Luis Ávalos de Ayala.
A pesar de la muerte del general Yupanqui, las escaramuzas prosiguieron por varios días hasta que los incas se retiraron totalmente, dejando el camino libre para que los españoles enviaran fuertes contingentes para la defensa del Cuzco, hechos en los que también resultaron vencedores.
Luego de estas derrotas, Manco Inca se retiró a Vilcabamba, donde los incas permanecieron en resistencia hasta 1572.
Como vemos, la derrota de los incas en Lima fue el inicio definitivo del fin de su imperio.
Edgar Meléndez
Del Pasado Venimos


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